Arantzazulab, un espacio para trabajar en calma

17.05.2021

La Silla Slam de Sellex en Arantzazulab

La Silla Slam en Arantzazulab

El ritmo frenético en el que vivimos inmersos puede ser un obstáculo a la hora de realizar bien nuestro trabajo. Nos roba tiempo para la reflexión y para la toma de decisiones estratégicas. Bajo esa premisa se puso en marcha el proyecto de Arantzazulab, el Laboratorio de Innovación Social de Arantzazu, en el que se ha instalado alrededor de un centenar de Sillas SLAM, diseñadas por Lievore Altherr Molina para SELLEX.

Enclavado en el Edificio Gandiaga Topagunea de Oñati (España), Arantzazulab es un espacio colaborativo pensado para debatir, investigar y aprender. Se trata de un centro polivalente preparado para acoger eventos a medida, de carácter público o privado, para los que disponen de estancias de trabajo y de la más avanzada tecnología (equipamiento audiovisual, sistema de iluminación, sistema digital de sonido, etc.).

Pero si hay algo de lo que puede presumir Arantzazulab es de su ambiente pausado. Las empresas o entidades que eligen este laboratorio de innovación para organizar sus jornadas de trabajo se encuentran con un entorno histórico que también queda reflejado en el interior del edificio. Cada sala lleva el nombre de uno de los arquitectos y artistas que intervinieron en una de las joyas de la zona, el Santuario de Arantzazu.

Es así como encontramos el Auditorio Oteiza, el Hall Eulate o la Sala Chillida entre otras estancias.

Predominio del blanco

El sosiego que se respira en Arantzazulab no viene solo del exterior. El blanco del espacio también transmite calma y es el gran responsable de ese ambiente que nos invita al "slow work". El equipo de arquitectos de TGA es quien se ha ocupado del diseño interior y, según nos explica uno de sus artífices, Santiago Noain Maura, se apostó por el blanco porque se necesitaba un espacio versátil y multifuncional que se adaptara a los diferentes eventos. "El blanco nos permite lograr homogeneidad y en caso necesario, aportar personalidad a través de luces de colores", matiza Santiago.


La Silla Slam de Sellex en Arantzazulab

 

Es esa versatilidad la que exige además que las salas sean flexibles y se puedan cambiar de disposición rápidamente, sin requerir mucho esfuerzo por parte de los trabajadores. En todo ese ambiente, la Silla SLAM parecía encajar a la perfección. "Elegimos la Silla SLAM porque es cómoda (cimbrea bien), apila muy bien y ofrece una excelente relación calidad-precio", afirma uno de los arquitectos de TGA, quien añade que descubrieron nuestros productos en Elías Querejeta Zine Eskola.

El modelo escogido ha sido la Silla SLAM Básica en polipropileno blanco, algunas de ellas con pala de escritura también en color blanco. De esta forma SLAM respeta la homogeneidad de la instalación y se mimetiza con la calma del espacio.

 

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